Creo que no se puede dudar que el principio del fin de una televisión de masas de una cierta calidad empezó con la puesta en antena de la primera etapa de Tele5. Una linea de caspa que no ha perdido nunca del todo, porque la bazofía, como la materia, no se destruye, sino que se transforma. Y en estos años Tele5 ha ido mejorando su línea de telebasura con nuevos programas que difunden unos valores, cuanto menos, cuestionables. Y no es que a uno le tire más una televisión formada en exclusiva por programas sesudos y documentales con animales, pero entre eso y lo que se ve en la parrilla televisiva, hay un trecho.
Y el símbolo de esta basura que a mi me queda en la retina, son las Mama Chicho… ¿a qué se habían olvidado de ellas? Pues existieron…

… y salían en un programa que se llamaba Tutti Frutti, donde junto a Cruz y Raya, Raul Sender… y toda una lista de humoristas malos, marcaron tendencia de lo que poco a poco se iba a convertir la televisión en la era post-UHF. Las Mamachicho salían de vez en cuando y su función consistía en lucir el plamito e interpretar una canción picante cuyo estribillo decía “Mama, Chicho, me toca, me toca cada vez más” y que era acompañada por una coreografía algo insinuante.
No tengo duda de que algunas de estas “bailarinas”, casi todas exportadas de la tele5 italiana, hoy son diputadas y/o compañeras de fiestas de Berlusconi. Dan el perfil.
Pues si, por si alguien no se acordaba, estos son los inicios de la nueva televisión que nos llegó con la apertura de las privadas. Y poco a poco fue yendo a más…
Última hora: ¿Y Jesús Gil en el jacuzzi? Ese también es un icono de esa época de la que hablamos…

Este semana ha sido la de los muertos. Cosa entendible a unos días del 1 de noviembre. La de los muertos, por los que ya no los va a haber causados por ETA. Pero también por el asesinato de Gadaffi y su familia, que es una aberración doble: porque se les ha asesinado a sangre fría sin juicio y por el silencio cómplice de los dirigentes occidentales que hasta hace dos días, como quien dice, le reían las gracias y compartían mantel, petroleo y regalos…, ahora veremos que pasa en Libia, como veremos que pasa en Túnez, Egipto… cuando los ciudadanos en elecciones libres apuesten por gobiernos islamistas, frente a las dictaduras del pasado y a los dirigentes importados y subvencionados por Occidente. La democracia es así. No siempre ganan los que uno quiere…