El comentario que mi vecino Carlos Riaño hace a mi entrada ¡Viva la clase media!, me da la oportunidad de contestarle de alguna manera, además de exponer algunas cuestiones que creo necesarias recordar.
Dice Carlos, que por poca gente se entendieron como literales las palabras del ministro sobre la posible subida de impuestos a las rentas más altas. Yo creo que la gente de la calle, lo ha entendido perfectamente, lo que pasa es que enseguida se ha tendido un manto de comunicadores y medios a descalificar y emborroñar esa posible subida de impuestos, con el argumento, precisamente ese, de que las rentas mas altas no pagan casi por el concepto de rentas del trabajo, sino a través de otros “artilugios” fiscales. ¿Y? ¿Ese es un argumento? Aunque no se recauden grandes cantidades por la vía del aumento del IRPF a las rentas altas ¿Qué hay de malo en aplicar progresividad fiscal en este concepto? Y claro, ya de paso, no vendría mal aprovechar para poner coto a esa ingenieria fiscal que hace que las rentas del capital solo paguen el 1% a través de las SICAV etc… Claro que si algunos medios y la derecha política, se han puesto de uñas con esto de subir el IRPF a los “cuatro” que ganan más de 54000 euros, cualquiera plantea revisar otros asuntos. Yo aquí propongo a los que dicen ser amantes de las reformas (yo lo soy y por eso no me escondo de ninguna, ni la laboral ni la energética…) reformar el modelo fiscal para hacerlo puramente progresivo…
Y aprovechando una palabra que mi amigo Carlos usa de manera habitual, “ideología”, hago una reflexión en voz alta. De un tiempo a esta parte, desde los 80, se usa mucho el ataque a la ideología como recurso para reprochar la existencia de esta en la gestión de nuestras sociedades. Y precisamente, esa crítica a la ideología se hace desde una concreta, la defensa del liberalismo económico a ultranza, que incluso de llaman a si mismo libertarios y defienden que el mercado por si solo es capaz de regularse y limitar las desigualdades de nuestra sociedad, suprimiendo impuestos y gobiernos. Sobre esta capacidad de autoregularse y sus consecuencas no voy ni a pronunciarme, porque a los hechos que han llevado a esta última gran crisis del modelo capitalista me remito. Pero si quiero defender la existencia de la ideología y la política, como algo imprescindible. ¿Cual es la alternativa a la que proponen? ¿Las decisiones de los Consejos de Administración o del Banco Mundial? ¿Serían democráticas o cuanto menos representativas? No es que lo dude, es que lo niego.
Carlos, permíteme que personalice en tí la respuesta y la entrada, pero es que tu comentario me ha dado pie a ello. Yo me rebelo contra la existencia de una supuesta única verdad técnica, moral o social, que solo unos pocos ilustrados conocen y que solo ellos saben y deben aplicar. Creo en la capacidad de equivocarse de los gobiernos y en el recambio de los mismos por los ciudadanos, porque soy un completo enemigo del pensamiento único y de las verdades absolutas, como lo soy del autoritarismo venga de donde venga (la Cuba de Fidel o el golpe de estado de Honduras) y claro está, también de ese dogma liberal economicista que impregna también a izquierda y derecha desde los años 80, que nadie se salva del todo. Por la forma dogmática en que se quiere aplicar y por el fondo también, que considero perjudicial para nuestra sociedad.
Creo en el valor de la política y de la ideología como motor social. Y hecho de menos, que eso, la política y la ideología sean las que guien nuestra acción pública y no un supuesto tecnicismo económico que nada tiene de apolítico sino todo lo contrario. Y añoro, no lo niego, que vuelvan los tiempos en que la política y la ideología hicieron de los paises mas avanzados de Europa un muestrario completo de un modelo, que anteponiendo el ser humano y el concepto de comunidad al de individuo, conjugo en la bien denominada economía social de mercado, un sistema justo y avanzado. Ese modelo de consenso, precisamente fue fruto del debate de ideas entre la socialdemocracia y la democracia cristiana. Y de él, surgió una linea tan fina que muchas veces no queda claro que estaba a la izquierda y que a la derecha, porque lo que primaban eran las personas y el interés general. Fíjate que aunque la oleada neoliberal ha hecho estragos, en Alemania, Francia, Italia, Holanda, Suecia… todavía quedan rescoldos a derecha o izquierda de ese modelo de consenso social, de ese concepto de comunidad y de ciudadanía, que reitero antepone las personas a los mercados. Ya te digo que fruto de la, llamémosle, fusión entre el humanismo cristiano y el socialismo democrático.
Se que no corren buenos tiempos para la lírica. Que le vamos a hacer… hay incluso algún compañero que me dice que militamos en la socialdemocracia porque vivimos donde vivimos, ya que si fueramos franceses o alemanes ya veriamos…., jejeje, no lo se, yo simplemente digo que una (hay mas por supuesto) de las mejores razones para seguir siendo militante o votante del centroizquierda en España, es precisamente el tipo de derecha que tenemos y ese afán “desideologizador” que a su manera, nos trata de imponer con excusas, ya sean del llamado orden natural o de la verdad única del mercado, su modelo de sociedad. Un modelo neoliberal que no comparto. Y que no comparten tampoco ni la democracia cristiana alemana, ni el gaullismo francés, ni los mismísimos conservadores británicos… lo que son las cosas.
Perdón por la parrafada…, me voy a la piscina.
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