Iniciando una “nueva serie de entradas” acerca de las izquierdas europeas, quiero comentar algo sobre la izquierda italiana.
Este pasado fin de semana, la izquierda italiana ha encaminado uno de sus mayores giros políticos de los últimos 25 años. Si la disolución del histórico PCI fué un momento traumatico, la disolución de su organización heredera, Demócratas de Izquierdas, no lo está siendo menos.
El cuarto congreso de los Demócratas de Izquierdas, organización federativa de la izquierda reformista italiana, formada por socialdemócratas, socialcristianos, postcomunistas, ecosocialistas, liberales etc, ha aprobado crear un nuevo partido (el Partido Democrático) que integre junto a los católicos progresistas de Prodi y liberales de La Margarita a la mayoría del centro izquierda, y rompa con una ley electoral complicada. Pero este camino no le va a salir gratis a los dirigentes de DS, puesto que la minoría de izquierdas, que representa en torno a un 25% de la organización ha anunciado que no se suman al nuevo proyecto y que van a construir una nueva organización de izquierdas, laica y anclada en los valores del socialismo europeo. Fabio Mussi, dirigente de la Sinistra DS, anunció su salida del partido en un emotivo discurso, en que acusó al nuevo Partido Democrático de ser “demasiado centrista y americano”.
La izquierda italiana esta en pleno proceso de cambio, puesto que a esta reformulación de la mayoría reformista se suma la propuesta de Rifondazione Comunista, al Partito dei Comunisti Italiani (eurocomunistas cossutianos), a diversos sectores rojiverdes y sindicales, y a los reformistas de izquierdas que no se sumen al nuevo proyecto Democrático, para crear una Casa de la Izquierda, nueva y plural, al estilo de Die Linke (la nueva izquierda alemana fruto de la fusión de postcomunistas y socialdemócratas de izquierdas) o de la Izquierda Unida fundacional.
Italia no deja nunca de sorprenderme y causarme admiración, por la valentía de sus políticas y por la alta carga ideológica e innovadora de sus izquierdas.
El proceso que inicia la mayoría de la izquierda reformista, de fusionarse con el centro progresista es una experiencia que en nuestro país hace ya mucho que se dió de manera natural. El PSOE del año 82, integró en su interior a gran parte de los moderados progresistas (Fernandez Ordoñez por ejemplo) y cuenta en estos momentos, con una amplio espectro ideológico en su interior, ocupado todavía mayoritariamente por la socialdemocracia (en sus distintas acepciones eso si), pero también por posiciones social liberales o socialcristianas. ¿Nos imaginamos un escenario donde el PSOE se disuelve como tal, con su historia, sus símbolos etc, para crear un nuevo partido centrado? Yo prefiero no imaginármelo, por si acaso. ¿Y una IU donde el PCE se disolviera para crear una organización de nueva izquierda reformista, transformadora y ecologista? Eso era lo que se pretendía desde el Partido Democrático de la Nueva Izquierda (que tenía mucha influencia italiana por cierto) a finales de los 90. Si lo hubieramos conseguido, el escenario de entendimiento y progreso de la izquierda española sería muy diferente.
Seguiré profundizando en este tema en otro momento.
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