El Ayuntamiento de Sevilla ha iniciado una campaña, que creo muy interesante. Se trata de no criminalizar a quienes ejercen la prostitución, por las causas que sean, mayoritariamente aunque esté de moda televisiva encontrar razones “codiciosas”, por la miseria que lleva a mujeres a vender su cuerpo para que los hombres tengan unos minutos de “placer”.

Ejercer la prostitución no puede ser un derecho. No vale el decir que cada uno hace con su cuerpo lo que quiere. No es cierto. La dignidad de las personas y la no explotación están por encima de esa oda a las libertades individuales. La prostitución debe combatirse, con medidas sociales de integración de las que no tienen más remedio que ejercerla (en su mayoría inmigrantes sin recursos, obligadas ya sean por las mafias o por la pobreza); con medidas policiales para combatir esas mafias y los bancos que blanquean sus dineros; y con castigo, ya sea penal o social, a quienes son complices de esa explotación, además de culpables de un delito fiscal: los clientes.
Ah… y sin olvidar a esos medios de comunicación que se lucran con su hipocresía de los anuncios de venta de sexo en sus páginas. Como El País, El Mundo…y también La Razón y el ABC… Si señores, los periódicos de la derecha real también anuncian prostitutas, jovencitas, chinas, maduras, travestis, eso sí solo unas hojas después de anunciar los valores y la moral de la jerarquía católica y anuncian manifestaciones contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía. ¡Quien quiere estudiar estas “mariconadas, con lo que se aprende yendo de putas…!”. Solo Público se niega a lucrarse de ese dinero.
Soy consciente de que estos planteamientos que expongo, no son correctos dentro de cierto pensamiento moderno de tintes progres (que no progresistas). Que le vamos a hacer. A mi me enseñaron que combatir la explotación de todo tipo, era de izquierdas. Y lo sigo creyendo.
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Combatir la explotación sin pedir permiso a los explotados es totalitarismo en estado puro. Igual que es fanatismo salvar el alma de las pecadoras, sin su consentimiento. Es increíble cómo los puritanos han cambiado de lenguaje sin cambiar su odio a la libertad y su desprecio por la gente a la que pretenden redimir.
El gobierno español niega a las mujeres rusas o brasileñas los papeles necesarios para trabajar legalmente en negocios normales. Como los cónsules les niegan el visado, muchas sólo puede venir y trabajar confiando en unos señores que resultar ser proxenetas violentos. ¡Hay que acabar con las barreras a al inmigración!
L@s prostitut@s pueden tratar de escapar de los proxenetas y duenos de locales de alterne estableciéndose por su cuenta y anunciándose en los idarios.
Por eso me parece bien que los periódicos las anuncien, les permiten dejar de depender de los chulos.
Es cierto que el 90% de la prostitución se basa en la explotación y la amenaza a las mujeres, las cuales, en caso de ser inmigrantes están siempre endeudadas a las mafias, con la venta de sus personas a otros proxenetas cuando está a punto de expirar su deuda, al más puro estilo esclavista del medievo.
Pero hay “prostitución de lujo”, si es que realmente existe y se puede aplicar ese término, de mujeres que, pudiendo, perfectamente, dedicarse a otras cosas, como por ejemplo, y aunque parezca en la misma cuerda, modelo, se dedica a lo que se conoce eufemísticamente como “servicio de escort”.
Pero sin duda, cuando hablamos de prostitución, no hablamos de champán, lencería fina, y viajes caros con sonrisas pagadas, hablamos de amenazas, de miedo, de deuda, de ETS, de violencia, de tristeza.
Es una buena campaña que creo intenta tocar la conciencia, ese pepito grillo, de quien piensa acudir a la prostitución o ya ha acudido a ella.
Caballero, yo soy de derechas pero estoy 100% (por no dar una cifra más alta todavía) con su artículo. A mí no me vale ese pensamiento “progre” (que no progresista) tiene usted toda la razón…me refiero al pensamiento “progre” ese ahora de moda de “yo hago lo que me dé la real gana”. Claro, no es de extrañar que con esa actitud tan egoista y tiránica vemos tanta violencia los fines de semana por la noche en cualquier zona de copas: no solo la prostitución sino también patear contenedores, romper mobiliario urbano, pegar a gente inocente, y también, irse de putas (algunos).
Yo no soy de izquierdas pero creo que la decencia básica y la honestidad no tiene por qué tener un partido. Yo soy el primero en reconocer los errores de la derecha en muchas cosas y eso no quiere decir que yo no lo sea.
Hace un tiempo que llevo hablando de este problema de la prostitución y también de la “legalización” de las drogas (una postura que se defiende en Red Liberal).
Con respecto a esto que escribe:
“Como El País, El Mundo…y también La Razón y el ABC… Si señores, los periódicos de la derecha real también anuncian prostitutas, jovencitas, chinas, maduras, travestis, eso sí solo unas hojas después de anunciar los valores y la moral de la jerarquía católica y anuncian manifestaciones contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía. ¡Quien quiere estudiar estas “mariconadas, con lo que se aprende yendo de putas…!”. Solo Público se niega a lucrarse de ese dinero.”
exactamente. Mucho hablar de “valores” pero a mí no me engañan: el Partido Popular, por ejemplo, es un partido bastante corrupto y tiene muy poco de Católico o de cristiano. Yo soy cristiano pero respeto a la gente honesta que me dice “soy ateo” y son consecuentes. Detesto la hipocresía de algunos que van de “misa” los domingos y se oponen a ExC para luego defender la legalización de las drogas y la prostitución.
Habría que endurecer más el Código Penal en esa materia y también ayudar a las victimas de esa prostitución.
Saludos
Ya estamos con la eterna alianza entre conservadores y socialistas, las dos fuerzas que conspiran contra la libertad y que se han vuelto indistinguibles.
¿Cada uno no puede hacer lo que quiera con su cuerpo? (hasta un cierto límite sí)…si así fuera sería legal hasta vender nuestros propios órganos. Me parece de idea acertada la campaña publicitaria, ya que dice una gran verdad…la prostitución existe porque la gente paga. No se puede ir por la vida de persona responsable, padre ejemplar, compañero de trabajo fiable…y luego a la vuelta de la esquina pagar el servicio de alguien por un poco de sexo, me parece hipocresía pura y dura. Luego cuando van con la familia se pueden oir comentarios como “mira esa puta”, “que mala zona”, o cosas así….pero que existen porque ellos van allí, y les pagan. Si no hubiera demanda no habría servicio. Ese es el motivo por el que cierran los negocios…aquí debería pasar lo mismo.
Y eso de regularizarlas…¿estamos locos?. ¿Para que ellas tengan más servicios médicos que los demás trabajadores?. Una chica de a pie como yo tiene que dar explicaciones al médico para concertar una cita con el ginecólogo, o sino ir a uno privado, ya que han restringido muchas de las pruebas y revisiones que antes eran gratuitas por la seguridad social. Ellas…¿van a tener más derechos que yo, que trabajo y pago fielmente mis impuestos? no hombre no….
Las cosas claras, el cuerpo no se puede vender, ni por ley ni por moralidad.
Paqui, no podemos establecer diferencias entre las prostitutas y “chicas de a pie”. A mí tampoco me hace gracia pagarle a usted con mi dinero sus revisiones ginecológicas, pero desgraciadamente estamos en un sistema público y obligatorio. O bien lo privatizamos, o bien mantenemos un sistema público que beneficie (aunque sea teóricamente) a los pobres. Aunque ahora los pobres sean inmigrantes y prostitutas…
La esclavitud sexual existe porque Zapatero prohíbe. Al negar el permiso de trabajo a las extranjeras las deja en manos de los proxenetas.
Usted no tiene derecho a entrometerse en los acuerdos libres que se establezcan entre adultos. ¿Le parece inmoral? A mí me parece inmoral el cristianismo y el socialismo, pero no se me ocurriría prohibirlos. Si alguien quiere desperdiciar su vida creando una congregación mariana o una agrupación municipal del PSOE, está en su derecho.
No podemos ver la prostitución fuera de su contexto histórico real. La acción gubernamental debe hacerse sentir frente al delito, para cuidar la integridad social. Porque la prostitución no es sólo ella, sino el entorno que crea y al mismo tiempo la crea. Vicios, droga, explotación. Una estructura y una ideología que tienen sus propios líderes. Medidas sociales de integración, combate policial y castigo. Es realmente complejo pero tenemos que intentarlo. La propuesta es buena. Pero ¿basta la sanción social? ¿Cómo lograremos abatir la necesidad del placer comprado? Sin duda, uno no existe sin el otro. Es un problema de mercado: hay demanda, hay oferta. ¡Habrá que ejercer mejores controles!
No estoy de acuerdo con pintar completamente de negro el cuadro de la prostitución.
Existen mujeres que están ahí sin sufrir ningún tipo de explotación y ganándose una pasta que ya podíamos los de vida “decente”. Puede gustar o no esa forma de ganarse la vida pero criminalizar a todos los que entren en ese juego no me parece de recibo.
¿Cuantos matrimonios actuales y a lo largo de toda la historia, de lo más “respetables”, se formaron única y exclusivamente por razones económicas?
¿Cuantas parejas se forman y se formaron por ese motivo?
¿Cuantos viejos con pasta se agencian a sudaquitas para mujer de compañía y así pasar su vejez acompañados?¿No están en su derecho, ellas y sus familiares a comer y ellos a tener una segunda juventud con buena compañía?¿No son todos estos ejemplos que pongo formas de prostitución institucionalizada? ¿Hay que prohibirlas entonces?
Si lo que vamos a hablar es de proxenetismo, chulerío, mafias y clubs de alterne, entonces soy el primero que digo que hay que prohibirlo y perseguirlo y eso sí me parece esclavitud sexual.
Pero que una mujer se gane por cuenta propia ingresos recurriendo al sexo y otros reciban sus servicios, si no hay chulerío por el medio, no veo nada malo.
Suscribo las dos últimas oraciones de tu artículo. Lo que sucede es que entonces me hago una pregunta que no sé responder: ¿qué tiene de indigno acostarse con alguien para conseguir algo? Podría poner decenas de ejemplos en los que no se busca el pago de un servicio pero se persiguen otros objetivos. Por otra parte, ¿es la explotación intrínseca a la prostitución? ¿Por qué? Sólo una respuesta positiva a esa pregunta justificaría en mi opinión la prohibición de esa actividad.
En lo que no puedo estar de acuerdo contigo es en que sea una moda progre la defensa de la legalización de este trabajo. El PCE está radicalmente en contra, y los votos del PSOE sacaron adelante en el Congreso un dictamen que recomienda que no se regularice la prostitución en España.
Yo creo que es imprescindible distinguir la prostitución de la explotación que frecuentemente va asociada a la actividad. Cada cual puede hacer con su cuerpo lo que le convenga siempre y cuando su decisión no condicione las decisiones de otras personas. Es decir, no puedo entregar mi fuerza de trabajo por menos del SMI porque estoy forzando al resto de trabajadores a reducir sus salarios si no quieren verse despedidos. Pero más allá de eso no encuentro más criterios que la libertad individual.
Y se me puede decir que un porcentaje determinado de las prostitutas lo son contra su voluntad y, en consecuencia, vulnerando su libertad. Y yo daré la razón a quien me lo diga y denunciaré esa explotación, que es independiente de la actividad. También considero explotación meter a diez chinos en un sótano y encerrarlos para que produzcan materiales textiles de día y de noche, como hemos visto en más de una ocasión. ¿Pero cuál es la explotación o la fuente de indignidad? ¿La actividad textil, como tal, o esa vulneración de las libertades de los ciudadanos?
No prejuzgo: juzgo. Y, salvo honrosas excepciones, siempre que me he puesto a discutir de esto con alguien de izquierdas ha terminado saliendo -en 15 minutos, en media hora o en un mes, da igual- lo mismo que cuando discuto con alguien de la derecha religiosa: una concepción más o menos trascendente del sexo. Los argumentos formales pueden ser algo distintos, pero el fondo es esencialmente el mismo.
Y el problema de la concepción que cada cual tenga del sexo o de la dignidad es que, cuando se legisla de forma negativa, se impone al conjunto de la comunidad política esa concepción concreta y precisa, y por tanto se restringen las libertades individuales.
Cuando el Vaticano se pone a hablar de la muerte digna, ¿no se nos ponen los pelos como escarpias? Pues lo mismo me sucede a mí cuando el Estado o la Iglesia se ponen a hablar de lo que hacen dos adultos libres en una cama.
Pues yo etoy de acuerdo con la medida tomada por Holanda y reclamada por CCOO sobre este asunto: legalizar la prostitución y regularizarla.
Sería la manera de dignificar el trabajo de estas mujeres, combatir con efectividad la explotación que puedan sufrir, acabar con las mafias de trata de blancas y, además, sería un fuente de ingresos abundante para las arcas públicas y la Seguridad Social que nos vendría muy bien a todos.
Comparto lo central de tu mensaje, considero que se debe penalizar exclusivamente al proxeneta, teniendo mucho cuidado en no criminalizar a las prostitutas como suelen hacerlo los neoconservadores, forzando a èstas a la clandestinidad.