La banda de hijos de puta, agrupados bajo el nombre de ETA, ha vuelto a segar la vida de un ciudadanos español. Un empresario vasco, Iñigo Uría, ha caido bajo las cobardes balas por la espalda de dos pistoleros malnacidos. Podrán seguir matando, extorsionando e intentando limitar nuestras libertades, pero nunca, nunca, conseguirán imponernos sus objetivos. El único destino de los terroristas y sus secuaces del llamado brazo político, es acabar frente a los tribunales y pudrirse en la carcel. Así lo creo y así lo escribo.
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Una partida de criminales. Y además en ese municipio estan gobernano los proetarras con el apoyo de la IU vasca. Exijo la dimisión de todos los diputados, concejales, consejeros de IU por sinverguenzas. ¿Y se dicen de izquierdas? Hay que ilegalizar ANV ya. Por dignidad.