Me sorprende la pasión con que en la mayoría de los medios, los neoliberales de todo tipo y condición, critican a los sindicatos por su supuesta tibieza frente al gobierno en la crisis al no convocarle una Huelga General. El cinismo y la falta de desverguenza de esta derecha mediática no tiene límites. La Huelga General se hace para combatir medidas concretas que un gobierno toma y que los sindicatos consideran es una agresión o recorte de derechos a los trabajadores. Y el Gobierno de España no ha tomado una sola de estas medidas, sino que está resistiendo a la intención de la patronal y del PP para que recorte los derechos de los trabajadores en cuanto a abaratamiento del despido.
La duda que me surge es, si los sindicatos convocaran una Huelga General con una serie de reivindicaciones y esta tuviera éxito, estos mismos voceros de la derecha iban a reclamar que el gobierno aplicara las medidas reclamadas. Pongo un ejemplo: si los sindicatos convocan una Huelga contra el gobierno por la crisis, deberían exigirle, siguiendo lo que dicen sus documentos, que aumentara los impuestos directos a los más ricos, se constituyera una Banca pública, se renacionalizaran empresas claves de nuestro sector productivo y energético etc. ¿estarían dispuestos a que se tomaran estas medidas y las apoyarian en caso de éxito de la Huelga? Si no es así, que dejen de decir tonterias o que tengan la valentía de que sus sindicatos afines, que los tienen, convoquen una Huelga General política para desgastar al gobierno, que es lo único que les interesa. Que país…
PD: Puedo comprender a los que desde la izquierda, plantean la necesidad de una Huelga General política para reclamar un profundo cambio de sistema y de modelo económico que termine el ciclo neoliberal de la economía, pero que desde la derecha se reclame que los sindicatos planteen una Huelga para profundicar en el modelo fracasado, es para sonrojarse. ¿Una Huelga General para abaratar el despido, reducir el gasto público y reducir la fiscalidad a la empresas? ¿Estan borrachos o qué?
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Desayunamos este fin de semana, con las cifras del paro encima de la mesa, que nos dejan más de 4 millones de parados. Pero no son cifras solo, son personas con cara, vida e ilusiones rotas las que se encuentran en estos momentos viviendo el drama de una crisis de cuya responsabilidad nadie asume la paternidad. Una crisis mundial, donde a costa de la mayor gloria del capitalismo salvaje, ese que glosan Esperanza Aguirre y Aznar, ha estallado la burbuja en la que estábamos instalados desde hace tiempo en favor de la especulación (financiera e inmobiliaria), de la creación de empleo temporal y basura en el sector de la construcción (para cientos de miles de inmigrantes que vinieron buscando una vida mejor y la encontraron al albor de las urbanizaciones que han surgido como setas) y de un asqueroso e inmoral enriquecimiento de unos cuantos (no tan pocos como a veces hacemos creer) que han hecho (y siguen manteniendo) grandes fortunas a costa de los demás (¿acaso hay otra forma de hacerlas?).
A lo mejor, ha llegado el momento de asumir algunas medidas de extrema responsabilidad. Como aplicar una ley de hierro (que diría Alfonso Guerra) contra los beneficios de las empresas que reciban ayudas; establecer salarios máximos en empresas con recorte de empleo; exigir que las empresas (y los Bancos lo son) cumplan con la función social que les exige la Constitución, reinvirtiendo parte de los beneficios para lograr mayor productividad y empleo; terminar con la política demagógica de recortes de impuestos directos; o recuperar una Banca pública que regule el flujo de dinero hacia PyMES y particulares. En definitiva, medidas que en mayor menor parte, están tomando otros gobiernos de todo signo político en todo el mundo. Menos claro está, en las Comunidades Aútonomas del PP (como la de Madrid) que ni están ni se les espera para tomar una sola medida contra el paro, la exclusión social o la destrucción del tejido económico (como lo demuestra la parálisis del plan PRISMA en Madrid por poner un solo ejemplo).
La decisión de Rosa Aguilar de salir de IU al aceptar la oferta de la Consejería de Obras Públicas está trayendo mucho ruido por parte de los dirigentes de IU que no entienden como esta puede estar en un gobierno con el enemigo, porque para ellos sin duda alguna parece claro que el enemigo no es la derecha sino el PSOE…
Escuchando música en el iTunes mientras acabo unos papeles, acaba de sonar una canción que le encantaba a mis padres y que era fruto del compromiso sociopolítico de la época. El autor era Victor Manuel y la canción se llama “Canción de la esperanza”. Trata sobre la incertidumbre que sobrevolaba los sueños de cambio en el franquismo y sobre toda esa gente que puso tantas ilusiones en que con la democracia se abría un camino de transformación social en nuestro país.
La sorprendente jugada electoral de
Cuando uno necesita oxigenar un rato la neurona tras un largo rato de lectura de expedientes, no viene nada mal parar un rato ponerse a pensar un poco en que le lleva a uno a complicarse la vida en ocupar una responsabilidad política en lugar de seguir como ciudadano de a pié, con lo cómodo que se ven los toros desde la barerra (y esto sin segundas intenciones…).
Con este nombre, existe un libro acerca del nacimiento de Ciutadans – Partido de la Ciudadanía, como proyecto político rompedor frente a un supuesto inmovilismo de la política catalana en manos del nacionalismo. Su proceso de creación, la campaña y los mensajes que lanzaron eran, cuanto menos simpáticos y refrescantes. Luego pretendieron dar el salto a nivel nacional derivando en un afianzamiento ideológico, situado en lo que ellos llamaron el centro izquierda no nacionalista, reclamandose la casa de los socialdemócratas y liberales progresistas. En esto apareció UPyD y todo se fué al traste, incluida la situación interna.
Hoy






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