Con estas palabras definío el lehendakari López a Eduardo Puelles, último asesinado por ETA. Una perfecta definición. Era un trabajador, un servidor público que vivía en un barrio obrero y que cada día compaginaba su labor profesional con su vida familiar. Es decir, una persona normal. Y eso es lo que a ETA le duele. La normalidad. Que la sociedad vasca camine con su nuevo lehendakari a la cabeza por ese camino. El que hace que por primera vez EiTB retrasmita una manifestación contra ETA en directo. O que el lehendakari condene los crimenes y lance llamadas a la unidad sin necesidad de poner la coletilla del derecho a decidir. O que la ertzaina se bata el cobre contra ETA. Eso es normalidad. Y de esta normalidad que tanto incomoda a los violentos, hay que agradecer al lehendakari López, ser el artífice de su puesta en marcha. Gracias.
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Buen “blog” Óscar, estoy seguro que pasare muchas tardes delante del “pc” mirandole y leyendole, lastima que en “La Pedriza” no tenga inernet aunque soy “dominguero”.
Saludos
Fernando Ortega