EL CUADERNO DE ÓSCAR CEREZAL

Bienvenidos al blog del alcalde progresista de Manzanares El Real. Una mirada la mundo desde la sierra de Madrid.

Sarkozy y le grandeur

Hoy el presidente de la República Francesa ha dado un discurso en el Palacio de Versalles, reuniendo por primera vez desde 1848 a las dos cámaras. Un discurso, donde el dirigente post-gaullista ha lanzado algunas ideas de por donde van a discurrir sus propuestas políticas en los próximos años. El ¿antiguo? liberal reformista, parece haber dado paso a un presidente típico francés, con esos aires de grandeza que les situa las más de la veces por encima de la lucha de partidos, posición que a Sarkozy le ha dado hasta ahora muy buenos resultados. Alguna vez he comentado como me sorprende la facilidad con que ha sido capaz de aglutinar en torno a su gobierno a toda la derecha democrática y a una parte, no desdeñable, del centroizquierda desencantado de los partidos tradicionales, como es el caso del mismísimo influyente ministro de exteriores Kouchner (cuya entrevista en el dominical de El País de hace unas semanas no tenía desperdicio, en positivo creo yo…) o de los sectores aglutinados en la llamada Izquierda Moderna o los Sarkozystas de izquierdas de Les Progressistes.

Y mientras Sarkozy promueve sus valores y moviliza a los ciudadanos, con llamamientos concretos en aras de reformas que potencien la economía o simbólicos, como combatir el burka como ejemplo de opresión ajena a la tradición republicana, la izquierda, que debería ser quien liderara la ofensiva cívica frente a la crisis económica y la perspectiva de un futuro nada prometedor para el modelo social frances, sigue discutiendo sobre galgos o podencos y defendiendo cosas, que nada tienen que ver con lo que desean no solo las clases populares y medias de la sociedad francesa, sino las propias bases de la izquierda. Es cuando menos curioso, que ante otra crisis profunda del modelo social, sean una vez más, los gaullistas o sus herederos quienes representen “la mayoría republicana y popular”. Como en 1945, 1956 o 1968…

Aunque no hace falta cruzar los Pirineos para encontrar “cierta desorientación” en las prioridades y percepciones, que es necesario reconducir…

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