Archivo | 6:19 pm

30 años no bastan

6 Dic

Hoy he celebrado el día de la Constitución casando a dos conocidos de toda la vida de mi municipio de procedencia, Tres Cantos, de los que yo no recordaba que fuí testigo de su primer encuentro en un viaje de juventud hace muchos años.

Pero este texto no viene a raiz de esta boda, sino del día en que se celebra. Hace 30 años, cuando yo solo tenía cinco, se aprobó un texto incompleto, con errores, con cesiones, con prebendas…pero un texto que nos ha permitido vivir los 30 años más prosperos, más felices y más prometedores de la larga historia de España.

Ayer, que no pude asistir por compromisos locales, de los que os contaré más la semana que viene, a la fiesta de la Constitución de la Comunidad de Madrid en la Puerta del Sol, vimos un espectáculo de esos que hacen plantearse la necesidad de renovar la Carta Magna y afrontar algunos debates pendientes. El presidente de la FEMP hizo unas declaraciones en un contexto determinado, desgraciadas e inoportunas, acerca de los votantes de la derecha. Ha pedido disculpas de manera reiterada desde ese momento. La derecha política, que se reclama de centro y por tanto no se porque se da por aludida…, pide su cabeza y levanta una guerra institucional sin límites por el asunto. ¿De qué estamos hablando? De una indignación forzada e histérica para sacar rédito político de un error humano.

El espíritu de la Constitución es, o al menos así lo creo yo, crear concordia y sentar bases de entendimiento entre posturas diferentes. Si la gente progresista, de izquierda o centro izquierda, tuvieramos la misma sensibilidad para indignarnos forzadamente que la derecha, hoy en día no nos podriamos sentar en miles de plenos, parlamentos o instituciones con quienes durante la legislatura pasada se manifestaron por toda España con pancartas en las que nos llamaban complices de ETA (recordar lo de zETAp) y asesinos. ¿De qué estamos hablando?

En 1978, la izquierda especialmente hizo un esfuerzo de cesión y de consenso. Yo hoy se lo agradezco, especialmente al PCE (no al de ahora que reniega de su gran labor de entonces) y a los republicanos históricos.

La Constitución tiene 30 años, es joven, necesita cambios y mejoras para afrontar con más garantías de éxito la madurez.

¡Viva la Constitución!