Una Rosa por San Jordi

23 Abr

La decisión de Rosa Aguilar de salir de IU al aceptar la oferta de la Consejería de Obras Públicas está trayendo mucho ruido por parte de los dirigentes de IU que no entienden como esta puede estar en un gobierno con el enemigo, porque para ellos sin duda alguna parece claro que el enemigo no es la derecha sino el PSOE…

Yo aprecio a Rosa Aguilar. Me parece un referente de una izquierda sensata, comprometida con los ciudadanos y sobre todo, dispuesta a sumar y no restar. Y esto último creo que es mas importante que poner en marcha el izquierdómetro frente a los cercanos. Por eso me parece razonable que haya dado el paso de aceptar el formar parte de un gobierno de progreso. Del gobierno progresista y de izquierdas que no olvidemos, los andaluces han querido que les gobierne. Y estoy convencido de que va a hacer una gran labor allí ahora y en otros sitios en el futuro.

Lo que no comparto es el procedimiento que ha usado para dar este paso de integrarse en un gobierno (que no en otro partido que no confundan las cosas), porque parece que ha sido un paso casi a escondidas, sorpresivo,  cuando tendría que haber liderado una acción mas elaborada, política y colectivamente, que la de su entrada como independiente en un gobierno de izquierdas, mostrando una alternativa real por el entendimiento y el diálogo en el campo progresista y no una actuación que parece personal. En IU no pueden en cualquier caso sorprenderse y declararse horrorizados, por una decisión que tiene también una carga de desahogo interno, cuando desde Andalucia se ha estado machacando sin misericordia a su cargo público mejor valorado precisamente por eso, por ser valorada y no ser una dogmática como el alcalde de Marinaleta y compañía. Dentro de las reacciones me ha sorprendido Llamazares por sus palabras, cuando el ha permitido en la legislatura pasada que gente de IU, muy cercana a el, ocupara altos cargos en el primer gobierno Zapatero sin ningún acuerdo político de por medio. Pero bueno, hay quien actua, dependiendo también de la necesidad de resituarse para mantenerse en el machito. Una pena. Rosa Aguilar no lo necesitaba. Ella tenía claramente el respaldo ciudadano y la categoría personal para estar donde quisiera.

Por tanto no doy la bienvenida a Rosa, no ya al PSOE, que ha declarado que no cambia de partido, sino al campo del entendimiento y de la izquierda plural como forma de afrontar los retos del espacio progresista en nuestro país, porque ella lleva muchos años intentando abrir esa vía. Y lamento que haya quien se escandalice por que Rosa Aguilar ocupe un cargo ejecutivo en un gobierno PSOE, pero no hayan dicho nada por formar gobiernos con el PNV en Euskadi o con la propia ANV ETA en algunos Ayuntamientos…por poner un ejemplo. 

Debe ser que la teoría de las dos orillas (nosotros la izquierda y el resto de derechas)  varía si estas son las del Guadalquivir o las del Nervión…

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