NECESITAMOS UN CAMBIO DE MODELO

14 Nov

La crisis económica y las consecuencias de la misma, está pasando factura a todos los gobiernos. Desde Obama, que acaba de perder las legislativas, hasta Sarkozy que acaba de “cambiar” su gobierno para frenar la caída libre en las encuestas (defraudando a los centristas y progresistas de la Mayoría que abogaban por un giro social ante la crisis), pasando por Merkel, Cámeron… y claro está Zapatero, que aunque las encuestas empiezan a mejorar tras el cambio de gobierno, todavía sigue por detrás del mudito Rajoy y sus mágicas recetas desconocidas. La crisis se lleva por delante a todos los gobiernos en activo, salvo de momento curiosamente al gobierno portugués que tiene buena salud gracias a la capacidad de consenso entre el centro izquierda y el centro derecha, con las medidas anticrisis… ¿Consenso? ¿Les suena esa palabra en castellano?

Es evidente que nos encontramos ante una crisis sin parangón, donde la globalización y la perdida de soberanía económica de los Estados hace mucho más difícil enfrentarse solo a ella y buscar soluciones nacionales. Y las soluciones globales, aunque se plantean por parte de algunos (Obama, Lula, Zapatero o el propio Sarkozy lo han manifestado numerosas veces) no encuentran acomodo en los intereses económicos de unos, como China, que tienen la sartén por el mango y de otros como Alemania en nuestro entorno, que están teniendo una actitud indeseable con el resto de países europeos, por no hablar de los titubeos entre el proteccionismo del quiero y no puedo y la visión global del mercado de los Estados Unidos.

El sistema hace aguas por todos lados. Es el momento de refundarlo, cambiarlo, modificarlo o sustituirlo o como queramos llamarlo, dejando de lado los parcheos e iniciar de una vez las reformas que permitan solventar esta crisis y estar mejor preparados para la próxima, que seguro que no está tan lejos. Y ahí viene el problema. En la falta, no solo de voluntad sino de interés en cambiar el modelo productivo y financiero de nuestros países, para poner a los mercados al servicio de los ciudadanos y no al revés. No se trata de volver a fracasados modelos colectivistas, sino impedir que las mismas recetas que nos han llevado a esta crisis brutal, las de la desregulación y la fé en la mano invisible de los mercados, aprovechen la oportunidad para desmontar nuestro modelo social, no ya para hacerlo viable que sería discutible en que medida no lo es, sino para lograr una nueva opción de negocio para las grandes Corporaciones a costa del bienestar de los ciudadanos.

Es la hora de ser arriesgado y ofertar a los ciudadanos un nuevo contrato social. El de una sociedad equilibrada y sostenible para el siglo XXI. El problema es quien lo va a hacer: ¿la derecha que está deseosa de desmontar por motivos ideológicos el modelo de protección social y niega su responsabilidad en lo que estamos viviendo, creyendo que podemos volver sin problemas al modelo especulativo que ellos fomentaron desde la revolución conservadora de los 80 (la misma que Esperanza Aguirre sigue añorando)? o ¿la izquierda que también niega su responsabilidad y además está completamente desorientada ante unos cambios que le han pillado con el pié cambiado?. Menudo papelón tenemos…, pero no tengo duda alguna en que esta es la hora de los valientes. El problema es saber si quedan de esos..

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