Cosas de viernes, llantos y niños…

17 Jun

Ya es viernes y ahora me tengo que ir a la graduación de mi hijo Daniel. No, no tengo un hijo mayor oculto (junto a los coches, chalets y la fortuna que tengo escondida en Suiza…) fruto de una locura de juventud (entre otras cosas porque en la juventud esas “locuras” se practicaban poco y el que diga lo contrario es un vacilón…), es que hay una graduación para los niños cuando pasan de infantil a primarias, donde padres y madres soltamos todas las lágrimas del mundo. Y es que hablando de lágrimas, últimamente las tenemos a flor de piel, no por tristeza ni por dolor, sino por la tensión acumulada, la responsabilidad adquirida y porque… leche, como no va a ser así, porque tenemos sentimientos y corazón y… que fuerte, me acabo de dar cuenta de que Daniel cumple seis años dentro de unos días. Si es que uno se hace mayor o le hacen mayor, a pasos agigantados… ¿como no vamos a llorar de vez en cuando?

Pues lo dicho, que seguro que ahora dentro de un rato lloro, últimamente lo practico algo más es cierto, pero es un ejercicio muy sano del que no me avergüenzo nada de nada, sino todo lo contrario. Me alegro un montón de tener la capacidad de llorar cuando tengo que llorar y de reír cuando toca desternillarse de risa (cosa que también practico a menudo de un tiempo a esta parte no crean…) y sobre todo, ¿saben de lo que mas me alegro y que llevo dándole vueltas de un tiempo a esta parte? de estar con gente que también demuestra tener sentimientos. Sobre todo buenos. Y eso, como la Visa Mastercard no tiene precio. Al menos para mi.

Últimamente debo reconocer que me salen unas entradas muy profundas y personales. ¿Eso es que me siento feliz y con ganas de serlo aún más? Seguro. Y de compartirlo con la gente que me importa… y ya de paso con todo el que quiera saberlo, que uno aunque no lo parezca es muy abierto. Bueno tampoco tanto… 😉

Feliz viernes y buen fin de semana.

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Una respuesta to “Cosas de viernes, llantos y niños…”

  1. YA TE VALE 21 de junio de 2011 a 9:25 pm #

    Magnifico post, Sr. Cerezal.

    Soy de la opinión que tanto unas lagrimas como unas carcajadas son un perfecto ejercicio para no necesitar terapias mentales. Y que exteriorizar los sentimientos que emanan de nuestros corazones -buenos o no tanto- nos hace sentir esa paz interior que siempre deseamos.

    He llorado, lloro y lloraré por mis hijos; a veces por tristeza y otras por alegría. También he llorado y lo seguiré haciendo, cómo no, por la perdida de seres queridos. Pero las lágrimas que más me gusta derramar son las que brotan al compás de la musica (de muchos estilos). Sí, lloro con la música y quiero compartir con usted -del mismo modo que ha compartido sus sentimientos conmigo- este pequeño secreto (bueno, no tan secreto, hay más personas que lo conocen).

    Un “sensimental” saludo.

    PD. Enhorabuena por ser elegido de nuevo como alcalde. Espero y deseo que gobierne este municipio pensando en todas las personas que lo integran. Opino que en los 4 años anteriores no lo ha hecho; por eso no le he votado, pero siempre tendrá mi respeto y consideración.

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