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Hitch 22

26 Sep

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Un personaje, en el más amplio sentido del término, que no conocía y que me han descubierto este verano, es Christopher Hitchens, un periodista irredento, provocador y sobre todo consecuente con lo que piensa en cada momento, que lleva varias décadas colaborando con diferentes medios de comunicación a los dos lados del Atlántico.

Este periodista independiente, llevada esta expresión a la máxima de sus consecuencias, acaba de publicar en castellano sus memorías, donde desgrana no sólo sus vivencias como militante antibelicista y de la izquierda británica primero y norteamericana después, sino también sus amistades de amor y odio con otros grandes como Martin Amis, con el trasfondo de los sucesos mundiales de los últimos 40 años.

En estos tiempos de mediocridad periodística (cuya dolorosa muestra pude ver en las últimas 48 horas en uno de los diarios de referencia en cuanto a calidad de nuestro entorno, El País, precisamente el que yo leo con asiduidad, en un suplemento de moda del sábado donde se destroza a todo color decadas de lucha por la dignidad de la mujer, fijando como ejemplo de criterio en una mujer, entre otras sandeces, la elección de un bolso a juego o en el supuestamente serio reportaje del domingo realizado a Rajoy donde entre comentarios interesantes se pasa demasiado rápido a otros propios de “papel couché” que nada aportan para conocer mejor a quien va a ser, casi seguro, Presidente del Gobierno de España), gente como Christopher Hitchens son necesarias para que podamos intuir que uno de los grandes problemas de nuestras sociedades es la falta de una visión crítica de las cosas. Y en esto la prensa y los medios de comunicación son parte fundamental. No olvidemos nunca que sin una visión crítica del mundo y del orden establecido, poco podemos hacer para intentar cambiarlo… a mejor.

Y así nos va…

Viajando hacia Roma en el tiempo…

24 Jul

No se si les he contado alguna vez, que en materia de historia de la humanidad, tengo un par de periodos que son preferentes para mí o sea, que siendo como soy, significa que soy un “freaky” de estas épocas de las que me gusta leer todo lo que cae en mi manos. Una es la Revolución Francesa y el posterior periodo Napoleónico (Napoleón Bonaparte es uno de mis personajes preferidos, como bien saben todos mis amigos a los que les obligo a visitar su tumba en París y hacer grandes colas para rendir homenaje a un gran hombre para el tamaño que tenía…). La otra, la Roma imperial. Ambas supongo que tienen algo en común: que representaron un hito en los cambios sociales y culturales de su época y que marcaron un antes y un después que todavía nos afecta.

Y les voy a contar un secreto: si pudiera reencarnarme hacia atrás (que puestos a pedir, uno pide lo que le apetece), lo haría en un valeroso Tribuno romano de las Legiones. En plan Marco Antonio ya saben, con un punto rudo pero muy elegante e ilustrado. Para volver de expandir el Imperio y el progreso por el mundo conocido (por mucho que algunas series quieran hacer ver lo civilizados que éramos los bárbaros y lo bárbaros que eran los civilizados) a mi coqueta villa donde me esperaría mi bella mujer, una patricia romana de nivel, para facilitarme el descanso merecido después de tanta batalla.

Y es que puestos a elegir, mejor ser legionario romano que otra cosa ¿no?

Pues a lo que iba. Si quieren saber más sobre la Historia de Roma, les recomiendo el libro de Indro Montanelli. Una verdadera joya.

Viaje al fin de la noche…

21 Jul

¡Qué ganas tenía de volver por aquí! Eso significa que he sacado unos minutos de tiempo para poder escribir en mi rollo gafapasta de nuevo.

De un tiempo a esta parte tengo poca oportunidad de sentarme tranquilamente a leer un libro o cualquier otra cosa, porque hasta me he abstraído de la prensa, pero estoy intentando robarle un rato al sueño por la noche para escribir y leer, que son dos de las cosas que más me gusta hacer.

Y he empezado este reinicio de buenas costumbres, con un libro del que había oído y leído mucho, pero que nunca me había atrevido a empezar. Se trata de Viaje al fin de la noche (Voyage au bout de la nuit) de Celine, una novela autobiográfica acerca de la Francia colonial del final de la 1ª guerra mundial. Y de momento, me parece una obra de arte.

Celine, de nombre completo Louis Ferdinand Auguste Destouches, es uno de esos artistas malditos del siglo XX que fruto de las complicidades intelectuales y políticas que vivió todo el mundo en una época de totalitarismo y horror, ha sufrido cierto ostracismo desde las tribunas del “pensamiento políticamente correcto”. Y es que Celine, simpatizó con el fascismo y el colaboracionismo del regimen de Petain. Lo que no evita que su forma de escribir supusiera una ruptura con todo lo anterior y que haya sido uno de los modernizadores de la literatura francesa en particular y del mundo mundial en general. Por tanto, no entiendo yo esa hipocresía de condenar al silencio y evitar homenajear los textos (que no sus opiniones políticas) de alguien que es un genio que debe ser estudiado. ¿Quemamos los libros de Alberti por haber escrito una oda a Stalin?¿Estamos locos o qué?

El siglo XX ha sido un siglo de horrores. Pero también ha sido un siglo donde la literatura, la pintura, la cultura en general ha generado grandes momentos. Muchos de ellos, de la mano de quienes en su cabeza tenían sueños de grandeza, obrera o imperial…, como lamentablemente en un momento dado tenían millones de personas, lo que nos llevó a una guerra civil en suelo europeo, que generó antes, durante y después, lo que ha sido nuestra gran vergüenza como continente.

Celine es un grande. Un hijo del siglo XX. Les recomiendo este libro.

Oh Capitán, mi Capitán…

27 Jun

El otro día alguien me explicó este poema de Walt Whitman, que tan popular se hizo a través de la película El club de los poetas muertos. Y la verdad es que es un poema impresionante, al menos a mi me ha gustado y es que últimamente…, bueno mejor lo dejo aquí. Yo se lo pego aquí, para que lo disfruten traducido.

'''¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!'''

I

¡Oh Capitán! ¡Mi capitán! Nuestro espantoso viaje ha concluido;
El barco ha enfrentado cada tormento, el premio que buscamos fue ganado;
El puerto está cerca, las campanas oigo, toda la gente regocijada,
Mientras los ojos siguen la firme quilla de la severa y osada nave:
          Pero ¡oh corazón! ¡Corazón! ¡Corazón!
          Oh las sangrantes gotas rojas,

          Cuando en la cubierta yace mi Capitán
                Caído, frío y muerto.

II

¡Oh Capitán! ¡Mi capitán! Levántate y escucha las campanas;
Levántate —por ti se ha arriado la bandera— por ti trinan los clarines;
Por ti ramos y coronas con cintas— por ti una multitud en las riberas;
Por ti ellos claman, el oscilante gentío, sus ansiosos rostros a ti se vuelven;
          ¡Arriba Capitán! ¡Querido padre!
          Este brazo bajo tu cabeza;

          Es tan sólo un sueño aquél en la cubierta,
                Tú has caído frío y muerto.

III

Mi Capitán no responde, sus labios están pálidos y quietos;
Mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad;
El barco se encuentra anclado sano y salvo, su viaje concluido y terminado;
De una horrorosa travesía, el barco vencedor, viene con un objeto conquistado;
          ¡Regocíjense, oh riberas y repiquen, oh campanas!
          Pero yo, con lúgubre andar

          Camino la cubierta donde yace mi Capitán,
                Caído, frío y muerto

Y ahora de paso, les cuelgo el video de la escena final de la película que antes mencionaba…, que los disfruten.

 

La ¿Reina? del sur…

4 Jun

Durante unas semanas Antena 3 ha ido emitiendo la versión reducida de la telenovela basada en el libro de Pérez Reverte, La Reina del Sur. Al margen de la opinión dada por el autor del libro una vez la emisión española ha terminado, por eso de no fastidiar la inversión realizada y los derechos de autor percibidos, hay que reconocer que no se como será la versión integra de cerca de 70 episodios, pero la emitida en España deja mucho que desear.

Y hago esta crítica, no sólo por lo inconexo de la trama, que si puede ser fruto de la eliminación de 60 capítulos, sino por la propia elaboración de los personajes: arabes que parecen de chiste, malos que parecen sacados de una de James Bond, buenos que de buenos que son parecen tontos o mejor dicho que lo son, policias españoles mezcla de Sonny Croquet y policia municipal de tráfico… y así se podría seguir hasta el infinito y más allá…, por no hablar de los escenarios, con cárceles españolas que parecen un campamento de verano.

Yo aprecio la obra de Pérez Reverte, aunque debo reconocer que me gusta mucho más en su faceta de articulista dominical en el suplemento del grupo Vocento que en lo leído en sus últimas incursiones literarias. Caso aparte es su indiscriminado verbo, donde compagina verdades como puños (y que duelen a veces como puñetazos) con alguna salido de tono que otra…, pero como diría el personaje de Jack Lemmon “nadie es perfecto”. Y el bodrio de La Reina del Sur, que por motivos de contrato conyugal he tenido que visionar en varios momentos, tampoco. Ni perfecto, ni bueno, ni aceptable, ni nada de nada…

Una casa en Brandenburgo

3 Jun

De un tiempo a esta parte he descubierto la literatura alemana contemporanea, más allá de Gunter Grass, con novelas y autores muy interesantes como Raul Zelik o  Christa Wolf, que suelen mostrar un rostro muy diferente del que estamos acostumbrados a imaginar de la Alemania posterior a la caida del nazismo y por supuesto de las dificultades para asimilar los cambios sociales producidos tras la unificación alemana y la desaparición de la Alemania comunista.

En una visita rápida a la Feria del Libro de Madrid de este año, donde se dedica un espacio propio a la literatura y cultura alemana (organizado antes de la crisis de los pepinos, que si no… de qué), he comprado un libro que me han recomendado y que yo lo hago extensivo ahora a ustedes. Se trata de Una Casa en Brandenburgo, escrito por Jenny Erpenbeck, que traza la historia de una familia durante el siglo XX, con todos los cambios y visicitudes que ustedes se imaginan y con el único testigo inmutable de todas las historias cruciales de sus vidas y de la historia alemana, en la persona del jardinero de la casa.

La autora, es una joven escritora procedente del mundo de la ópera y el teatro que ha cosechado grandes éxitos y críticas con sus cuatro textos publicados. Esta obra, según el Finalcial Times, que además de sentar cátedra sobre el cumplimiento o no de las recetas neoliberales que predica tiene una reconocida sección de crítica literaria,

tiene el aliento épico de los Buddenbrook de Thomas Mann…

Pues lo dicho, que se la recomiendo…, al igual que les invito a visitar el stand de literatura alemana de la Feria del Libro. Yo tengo que volver a recoger otro texto que he encargado. Si quieren alguna cosa, solo tienen que decirlo…