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40 siglos de historia me contemplan…

29 Sep

Hay veces en la vida en que las cosas se empiezan a poner cuesta arriba en la cabeza de uno. No algo en particular, que sería fácil sortearlo, sino todo en general. Debe ser que cuando uno cumple unos años, empieza a cuestionarse demasiadas cosas, valorar si se ha hecho bien o no. No quiero hacer de esta entrada un ejercicio de autoayuda, más bien quiero reflexionar sobre mi cada vez más doloroso convencimiento de que en la vida hay que acabar haciendo lo que uno cree o siente que es lo mejor para uno mismo y para la gente que le importa, no en lo que los demás consideran lo mejor para uno. Que suena parecido pero nada que ver, oigan.

Por no hablar de otros, pongo un ejemplo empezando por mi mismo: he pasado la mitad de mi vida haciendo casi siempre lo que me decían… y la otra haciendo lo que yo creía que tenía que hacer, pero que realmente se parecía mucho a lo que los demás esperaban que hiciera. Mira que es complicada la vida de adulto, como siempre digo yo…

Y que conste que no reniego de lo que he hecho, de ninguna de las maneras, aunque sea fácil ahora mirar hacia atrás, con ira o sin ira, y sentar cátedra de lo que pudo ser y no fue. Pero siempre hay tiempo para dar ciertos pasos, que en otros momentos no se supo o no se pudo dar, aunque esos pasos puedan resultar finalmente piruetas sin red.

Pues eso, que ahora, aquí de forma solemne les informo que este curso me voy a complicar la vida un poco más de sobremanera, sacándome horas de sueño para hacer algo que desde pequeñito he querido hacer y para lo que siempre he encontrado una excusa que lo posponía una y otra vez, como otras tantas cosas, para el año que viene. Este año me matriculo en la Universidad para poder estudiar Historia, que es algo que me apasiona y una espina que tengo clavada en la zona alta de la lista de espinas que todos tenemos.

No se de donde sacaré el tiempo, pero lo haré. Y es que hay momentos donde uno tiene que hacer lo que le motiva, le inspira o le ilusiona. Y yo estoy en ese momento. En el de hacer, además de lo que debo, que nunca se puede evitar, lo que quiero…

Como dijo mi admirado Napoleón desde las Piramides de Egipto: cuarenta siglos de historia os contemplan!!!! Ahora a mi también!!!

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Hallelujah… he vuelto!

22 Sep

Como digo también en “la parte sesuda” de mi blog, reinicio la saludable costumbre de escribir. Y aunque este verano he empezado una serie de relatos que no tengo la intención de abandonar, es lo cotidiano e inmediato del blog lo que realmente me ayuda a pasar buenos ratos escribiendo, pensando y maquinando.

Esta, es verdad, es la parte que mas me gusta. La que no es tan profunda, pero para mí si es muy interesante. Difundir y comentar cosas que estoy leyendo, viendo, recuerdos, viajes…, un poco de todo, en ese tono “intelectualoide” de salón que tanto me gusta versionar.

Y es que hay mas vida fuera de los límites de la responsabilidad. Hay otras cosas con que disfrutar además de con el digno cometido de las altas tareas para las que hemos sido elegidos por la sabia mano de la ciudadanía. Existe la música, la poesía, el cine, el teatro, la literatura, los paseos, la lluvia e incluso simplemente un piedra donde sentarse y mirar. De todo esto y algo más, iré escribiendo otra vez en La nueva estación.

Y al igual que hice cuando inicié esta sección, lo voy a hacer con una canción. En esta ocasión la versión del clásico de Leonard Cohen Hallelujah, cantado por Bono (el de U2 no José…), más regalo.

Viajando hacia Roma en el tiempo…

24 Jul

No se si les he contado alguna vez, que en materia de historia de la humanidad, tengo un par de periodos que son preferentes para mí o sea, que siendo como soy, significa que soy un “freaky” de estas épocas de las que me gusta leer todo lo que cae en mi manos. Una es la Revolución Francesa y el posterior periodo Napoleónico (Napoleón Bonaparte es uno de mis personajes preferidos, como bien saben todos mis amigos a los que les obligo a visitar su tumba en París y hacer grandes colas para rendir homenaje a un gran hombre para el tamaño que tenía…). La otra, la Roma imperial. Ambas supongo que tienen algo en común: que representaron un hito en los cambios sociales y culturales de su época y que marcaron un antes y un después que todavía nos afecta.

Y les voy a contar un secreto: si pudiera reencarnarme hacia atrás (que puestos a pedir, uno pide lo que le apetece), lo haría en un valeroso Tribuno romano de las Legiones. En plan Marco Antonio ya saben, con un punto rudo pero muy elegante e ilustrado. Para volver de expandir el Imperio y el progreso por el mundo conocido (por mucho que algunas series quieran hacer ver lo civilizados que éramos los bárbaros y lo bárbaros que eran los civilizados) a mi coqueta villa donde me esperaría mi bella mujer, una patricia romana de nivel, para facilitarme el descanso merecido después de tanta batalla.

Y es que puestos a elegir, mejor ser legionario romano que otra cosa ¿no?

Pues a lo que iba. Si quieren saber más sobre la Historia de Roma, les recomiendo el libro de Indro Montanelli. Una verdadera joya.

Viva nuestra infancia

16 Jun

Después de tantas horas dedicadas a “la alta política” de nuestro pueblo, de la que hablo en la parte noble del blog, he desatendido esta sección gafapasta a la que tanta importancia doy. Mi futuro de hombre feliz y sin complejos (bueno, sin complejos tampoco…) y comprometido con la parte más lúdica y divertida de la vida, depende de ello. Y no puede ser. Por eso, he vuelto para dejarles uno de los mejores momentos, que ayer por la tarde en Madrid recordé paseando por la Gran Vía, que he visto sobre un escenario. Se que es poco cultureta, pero es que todo lo que sea revival años 80 e infancia me hace sacar la sonrisa tonta y sentirme bien. Y la obra Espinete no existe me hizo reír mucho. Y especialmente un video que se emitía en la obra, de un fragmento de Los payasos de la tele… les dejo el video porque no tiene desperdicio. Que grande era nuestra infancia…

 

Y ya de paso, les dejo también otro momento genial de cuando éramos pequeños: la Bola de Cristal y sus momentos musicales, donde algunos nos enamoramos de grupos inverosímiles que todavía llevamos en el iPod. Como los Glutamato YeYe…, el video no tiene desperdicio. Michael Jackson les tuvo que copiar en Thriller…, de eso no hay duda. ¡viva el mal, viva el capital!