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OTRA LECCIÓN FRANCESA…

18 Nov

La otra noche (se admiten bromas acerca de mis ocupaciones vacacionales, pero la alternativa era un interesante debate sobre Belén Esteban) tuve la oportunidad de ver en un canal francés la entrevista con que el presidente Sarkozy explicaba su reciente cambio de gobierno. Además del interés de la misma, para los que “seguimos” los aconteceres del otro lado de los Pirineos, mi comentario va en el sentido de lo que pasó después. Tras la entrevista al presidente, todos los líderes de la oposición (desde la ex candidato presidencial socialista Royal, pasando por la ecologista Dufflot, el centrista Bayrou o la nacionalista Marine Le Pen, entre otros muchos) pasando por miembros de la mayoría de gobierno, se enfrentaron de manera directa sin guión alguno y sin condiciones previas, al debate y las preguntas con numerosos periodistas y analistas y al intercambio de opiniones entre ellos mismos, dando la oportunidad a los franceses de conocer de primera mano que opinan y porqué sus dirigentes, sin tener que pasar por el filtro de sesudos estudios de mercado y pactos de los gabinetes de imagen. O sea, que los franceses tienen la oportunidad de saber de manera habitual lo que piensan sus políticos (al margen de que allí suelan prodigarse estos en escribir libros exponiendo sus ideas) porque estos debates son moneda habitual en la televisión francesa. Por cierto, entre todo los que participaron, los que más me convencieron fueron la ecologista Cecile Dufflot, el gaullista social Villepin y el socialista liberal Pierre Moscovicy.

Volviendo a casa. ¿Alguien se imagina a Rajoy, sentado en la misma mesa que Rubalcaba, Llamazares, Rosa Díez etc., para debatir tranquilamente, improvisando sobre la marcha, acerca de lo que acaba de decir el presidente Zapatero en una entrevista y teniendo que enfrentarse a replicas incómodas sin que haya nadie que le jalee o aplauda? Yo no. Aquí, debates los justos y los que no queda mas remedio que hacer, con un formato encorsetado que los convierte en monólogos con el contrincante enfrente.

Otra cosa que aprender de mi querida Francia. ¿Tendrá que ver también esto con que ellos hicieron la Revolución, tuvieron guillotina y mantienen vivos los valores  de la República, en su máxima expresión de modelo de virtud pública de los primigenios revolucionarios liberales? No lo sé… pero es posible. Aquí, viniendo mas cerca todavía, Tomás Gómez ha pedido un debate en Telemadrid con Esperanza Aguirre y ella ha dicho que no hay prisa. Debe ser que la parrilla la tienen copada Dragó, Sostres y Hermman Terchs. ¡Vive le France!

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El Gaullismo social

18 Jun

Uno de esos personajes históricos que me interesan mucho y de los que me encanta leer y conocer más en profundidad, es el General Charles De Gaulle. Su trayectoria como militar y líder de la Francia Libre -ahora se conmemora su famoso discurso de Londres donde declaró la resistencia al nazismo y al colaboracionismo de Vichi-, junto a su posterior proyección como referente de un amplio modelo social y político que todavía hoy impregna la realidad francesa, es digna de estudiar. Y admirar.

De Gaulle, representa sin lugar a dudas la perfecta sintonía entre un modelo social avanzado de amplia protección y los valores nacionales de la República. Entre la “grandeur” de Francia y la adaptación a los nuevos tiempos. Por eso entre sus herederos se encuentran desde izquierdistas jacobinos hasta conservadores sociales. Desde miembros de la actual mayoría presidencial de Sarkozy hasta opositores de izquierdas o derechas.

Y justamente ahora, cuando en este tiempo de crisis se ponen en cuestión todos los pilares de lo que conocíamos hasta ahora como Estado del Bienestar y no se sabe bien cual es el camino a elegir, ha nacido un nuevo movimiento político en Francia que se reclama herederode ese Gaullismo social que desde el centro político pretende unir a los franceses ante los retos del siglo XXI. Su líder se llama Dominique de Villepin, ex ministro de exteriores bajo el gobierno Chirac que lideró la oposición a la guerra de Iraq y tiene el nombre de République Solidaire.

Cuando hace pocos días comentaba la aparición vía declaraciones de Cospedal de una “nueva tendencia social” -aunque de momento simplemente estética- dentro de la derecha española, al hilo de la que ha florecido en el interior de los conservadores británicos y de la que siempre ha existido en la familia democristiana europea, no viene mal recordar que mas allá de los Pirineos en el interior del centro derecha no todo huele a neoliberalismo y defensa a ultranza del mercado desregulado y de las teorías de la Escuela de Chicago. En eso, España también es diferente…, al menos de momento.

Elecciones francesas

17 Mar

Ya saben que soy un afrancesado y que hago gala de admirar la realidad política, administrativa y social de la República vecina. Por eso, un par de comentarios acerca de las elecciones regionales que acaban de celebrar la primera vuelta.

El primero, dado mi interés poco “partidariamente correcto” por Sarkozy y su política de apertura a sectores hasta ajenos a la tradición del centro derecha, como el ecologismo, y también a la izquierda -donde ha integrado a parte de lo mas interesante de la izquierda francesa, como los social-liberales de Bockel o los progresistas de Besson-, es referido a como el excesivo reformismo presidencial -y los escándalos personales de este, su hijo, mujer, ministros…- choca de lleno, no solo con una izquierda en recomposición, sino también con esa parte de la derecha nacional que no entiende ciertas veleidades liberales y con esa parte de la sociedad que se siente heredera del gaullismo, que mas que una ideología es un sentimiento que abarca de izquierda a derecha el arco político galo. Ahora es cuando viene la hora de la verdad. ¿Será capaz Sarkozy de frenar los aires de revuelta interna? ¿Tendrá futuro ese Movimiento Popular nacido en los tiempos de Chirac, donde ha sumado desde conservadores, a democristianos, radicales, gaullistas, liberales y gentes diversas de la izquierda no inmovilista? ¿Tendría mas futuro el proyecto de “Gran Centro”, por llamarlo de alguna manera, con otro líder menos polémico? ¿Tal vez Villepin? Todo dependerá de como la segunda vuelta, mejore en algo los resultados o hunda las aspiraciones futuras del partido presidencial…

La segunda, es sobre cómo se está forjando una alianza entre los socialistas -divididos en decenas de tendencias a izquierda o derecha-,los ecologistas, que también se debaten entre la izquierda o el centro como espacio político y los herederos de la izquierda plural (comunistas y ex socialistas de izquierdas). Cuando parecía que el Partido Socialista estaba hundido y que su única salida era desaparecer, refundándose junto centristas y ecologistas -esta era mi opción y lo sigue siendo, lo reconozco-, esta victoria le hace coger oxígeno y ganar tiempo de cara a las Presidenciales para poder hacer los cambios necesarios para ser un papeleta viable y recuperar el poder. Si el Partido Socialista quiere tener futuro tiene que hacer su propia apertura: no solo hacia el centro y el ecologismo, sino sobre todo, hacia una base social mucha mas amplia: la de la gente normal de la calle.

Pues lo dicho, que estas elecciones regionales que tienen en cuanto a poder administrativo una importancia muy relativa (en Francia las regiones tienen unas competencias muy limitadas, por suerte para sus ciudadanos…), son una señal de que las cosas se están moviendo al otro lado de los Pirineos. Y como siempre pasa en las grandes naciones… cuando algo se mueve, pasan cosas importantes.

Mira que son raros… estos franceses

28 Dic

La política internacional está completamente monopolizada por el pensamiento único. ¿Todo el mundo? No, un pequeño país europeo sigue sorprendiendo: Francia.

Y es que ahora, en el campo del centro derecha aperturista de Sarkozy (aperturista hacia la izquierda con el apoyo de los social liberales de la Gauche Moderne y de los Progresistas de Besson) se está librando otra batalla frente a los gaullistas clásicos, que apoyan a Villepin contra los excesos liberales-reformistas del presidente galo. Villepin, que se ganó en su día la admiración de medio mundo cuando en su papel de ministro de exteriores francés defendió la legalidad internacional frente al trío de las Azores, ya tiene claro que es claramente el enemigo nº 1 de Sarkozy y está encontrándose con que este, utiliza a los centristas del Nuevo Centro para impedir que gane en sus circunscripción electoral con un “polo gaullista, social y republicano”. Y todo esta pelea, donde sin duda hay también una gran parte de lucha de poder, bajo un grueso manto de debate ideológico sobre el modelo de república francesa para el siglo XXI.

Y es que seguir la actualidad francesa siempre sorprende frente al monotono peninsular…

Sarkozy y le grandeur

22 Jun

Hoy el presidente de la República Francesa ha dado un discurso en el Palacio de Versalles, reuniendo por primera vez desde 1848 a las dos cámaras. Un discurso, donde el dirigente post-gaullista ha lanzado algunas ideas de por donde van a discurrir sus propuestas políticas en los próximos años. El ¿antiguo? liberal reformista, parece haber dado paso a un presidente típico francés, con esos aires de grandeza que les situa las más de la veces por encima de la lucha de partidos, posición que a Sarkozy le ha dado hasta ahora muy buenos resultados. Alguna vez he comentado como me sorprende la facilidad con que ha sido capaz de aglutinar en torno a su gobierno a toda la derecha democrática y a una parte, no desdeñable, del centroizquierda desencantado de los partidos tradicionales, como es el caso del mismísimo influyente ministro de exteriores Kouchner (cuya entrevista en el dominical de El País de hace unas semanas no tenía desperdicio, en positivo creo yo…) o de los sectores aglutinados en la llamada Izquierda Moderna o los Sarkozystas de izquierdas de Les Progressistes.

Y mientras Sarkozy promueve sus valores y moviliza a los ciudadanos, con llamamientos concretos en aras de reformas que potencien la economía o simbólicos, como combatir el burka como ejemplo de opresión ajena a la tradición republicana, la izquierda, que debería ser quien liderara la ofensiva cívica frente a la crisis económica y la perspectiva de un futuro nada prometedor para el modelo social frances, sigue discutiendo sobre galgos o podencos y defendiendo cosas, que nada tienen que ver con lo que desean no solo las clases populares y medias de la sociedad francesa, sino las propias bases de la izquierda. Es cuando menos curioso, que ante otra crisis profunda del modelo social, sean una vez más, los gaullistas o sus herederos quienes representen “la mayoría republicana y popular”. Como en 1945, 1956 o 1968…

Aunque no hace falta cruzar los Pirineos para encontrar “cierta desorientación” en las prioridades y percepciones, que es necesario reconducir…