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JORNADA LABORAL Y PRODUCTIVIDAD

16 Ene

Hoy el diario El Mundo trae un interesante artículo referido a la jornada laboral y su repercusión en la competitividad y productividad de las economías. Mas o menos, viene a decir que Francia, pionera de la instauración de las 35 horas con caracter general en el mercado laboral, tras años de intentonas ideologizadas de la derecha mercantilista de desmontar esta medida, está viendo de izquierda a derecha, que no es una mala idea y que repercute positivamente no solo en el consumo sino también en la creación de empleo.

Ahora que en España andamos lanzados en la senda de las reformas, no vendría de más valorar y estudiar la jornada laboral como uno más de los elementos a cambiar, no solo en la jornada máxima legal permitida (40 horas semanales según el Estatuto de los Trabajadores, aunque ya muchos Convenios Colectives caminen en la media de las 37 horas) sino en la jornada real que se aplica en nuestro tejido productivo.

Como bien resumen el artículo: “Los españoles (…), nos situamos a la cola de la tabla europea en rendimiento y a la cabeza en horas de trabajo. Desperdiciamos más de 1.700 horas de vida en la oficina, mientras que nuestros vecinos sólo invierten 1.600. El balance no es nada alentador: curramos más, producimos poco y, encima, cobramos menos.”. Ahí lo dejo.

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NECESITAMOS UN CAMBIO DE MODELO

14 Nov

La crisis económica y las consecuencias de la misma, está pasando factura a todos los gobiernos. Desde Obama, que acaba de perder las legislativas, hasta Sarkozy que acaba de “cambiar” su gobierno para frenar la caída libre en las encuestas (defraudando a los centristas y progresistas de la Mayoría que abogaban por un giro social ante la crisis), pasando por Merkel, Cámeron… y claro está Zapatero, que aunque las encuestas empiezan a mejorar tras el cambio de gobierno, todavía sigue por detrás del mudito Rajoy y sus mágicas recetas desconocidas. La crisis se lleva por delante a todos los gobiernos en activo, salvo de momento curiosamente al gobierno portugués que tiene buena salud gracias a la capacidad de consenso entre el centro izquierda y el centro derecha, con las medidas anticrisis… ¿Consenso? ¿Les suena esa palabra en castellano?

Es evidente que nos encontramos ante una crisis sin parangón, donde la globalización y la perdida de soberanía económica de los Estados hace mucho más difícil enfrentarse solo a ella y buscar soluciones nacionales. Y las soluciones globales, aunque se plantean por parte de algunos (Obama, Lula, Zapatero o el propio Sarkozy lo han manifestado numerosas veces) no encuentran acomodo en los intereses económicos de unos, como China, que tienen la sartén por el mango y de otros como Alemania en nuestro entorno, que están teniendo una actitud indeseable con el resto de países europeos, por no hablar de los titubeos entre el proteccionismo del quiero y no puedo y la visión global del mercado de los Estados Unidos.

El sistema hace aguas por todos lados. Es el momento de refundarlo, cambiarlo, modificarlo o sustituirlo o como queramos llamarlo, dejando de lado los parcheos e iniciar de una vez las reformas que permitan solventar esta crisis y estar mejor preparados para la próxima, que seguro que no está tan lejos. Y ahí viene el problema. En la falta, no solo de voluntad sino de interés en cambiar el modelo productivo y financiero de nuestros países, para poner a los mercados al servicio de los ciudadanos y no al revés. No se trata de volver a fracasados modelos colectivistas, sino impedir que las mismas recetas que nos han llevado a esta crisis brutal, las de la desregulación y la fé en la mano invisible de los mercados, aprovechen la oportunidad para desmontar nuestro modelo social, no ya para hacerlo viable que sería discutible en que medida no lo es, sino para lograr una nueva opción de negocio para las grandes Corporaciones a costa del bienestar de los ciudadanos.

Es la hora de ser arriesgado y ofertar a los ciudadanos un nuevo contrato social. El de una sociedad equilibrada y sostenible para el siglo XXI. El problema es quien lo va a hacer: ¿la derecha que está deseosa de desmontar por motivos ideológicos el modelo de protección social y niega su responsabilidad en lo que estamos viviendo, creyendo que podemos volver sin problemas al modelo especulativo que ellos fomentaron desde la revolución conservadora de los 80 (la misma que Esperanza Aguirre sigue añorando)? o ¿la izquierda que también niega su responsabilidad y además está completamente desorientada ante unos cambios que le han pillado con el pié cambiado?. Menudo papelón tenemos…, pero no tengo duda alguna en que esta es la hora de los valientes. El problema es saber si quedan de esos..

Es necesario aplicar reformas

1 May

Hoy 1 de mayo, día internacional del trabajo, millones de ciudadanos se han movilizado en todo el mundo en defensa de un nuevo modelo social más respetuoso y justo con los derechos de los trabajadores. En España este 1 de mayo, está condicionado por la destrucción masiva de empleo fruto de la crisis económica. Comparto la necesidad de reformas. Hay que forzar la creación urgente de una gran mesa de diálogo social donde empresarios, sindicatos y todas las fuerzas políticas, debatan y trabajen en la implementación de las reformas necesarias para crear empleo y además cambiar nuestro sistema productivo, para hacer de este un modelo estable y no condicionado a las coyunturas ladrillistas o similares.

El problema, es decir la diferencia, de mis planteamientos con la patronal y parte de la derecha política y mediática, es que tipo de reformas son necesarias. Las que yo creo que ayudarían, son una nueva fiscalidad más justa; la reconstrucción de un sector público dentro de los niveles más estratégicos de la industria y las finanzas; una reforma laboral que permita mayor estabilidad en el empleo y mayor protección social a los parados, marcando el salario mínimo y máximo dentro de los margenes comunes dentro de la Unión Europea o la recuperación por parte de la administración central de ciertas competencias en materia de empleo e industria, etc…

Por tanto ¿reformas? Sin ninguna duda. urgentes y con el máximo consenso posible, pero siempre para salir de la crisis, pero no de cualquier manera, sino reforzando la economía real y el bienestar de la mayoría de los ciudadanos, no solo de los accionistas de las grandes empresas.

PD: Según escribo este artículo, me doy cuenta de que las recetas que planteo, no son solo aplicables a un supuesto ideario socialdemócrata o progresista, sino que es similar a las que el liberal Obama o cierto centro derecha europeo plantean con matices. Y es que debe ser muy duro (salvo para los que estén en nómina) seguir defendiendo el mantenimiento de los insultantes beneficios de unos pocos en este capitalismo mientras millones de personas están en el paro. Pero no crean, que haberlos haylos.